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El color y la textura del popó de nuestros perros nos alertan del estado de su salud, y aunque nos parezca incómodo, como buen padre de mascota debemos revisarle periódicamente para chequear que todo ande bien.

El popó de un perro sano siempre será firme en forma de tronco, consistente, y aunque fácil de recoger se podría aplastar con facilidad…  En cambio, el popó de un perro que presente algún síntoma de enfermedad se verá en bolitas duras (separadas o aglutinadas), o espeso y acuoso, con un color diferente al Café (marrón/chocolate).

Algunas de las causas más conocidas en el cambio de color del popó de un perro son:

  • Café con puntos: presencia de lombrices o parásitos intestinales.
  • Café rojizo o negro: significa presencia de sangre, puede ser producto de una hemorragia por lesión, parvovirus, o un parásito.
  • Verde: Puede darse producto de un consumo excesivo de plantas, pero también puede significar un problema de vejiga, una alergia o un parásito.
  • Amarilloso, e incluso con presencia de moco: puede significar problemas de intestino, parásitos, o problemas de hígado o de la función biliar.
  • Gris: problemas de páncreas o de hígado.
  • Blanca: puede significar una infección grave por bacterias, un alimento indebido que actuó como toxina en su cuerpo, o exceso de calcio.

… Y aunque no siempre que hay un cambio en su popó sea síntoma de una enfermedad grave, sí deberás prestar atención y consultar con tu médico veterinario; en especial si éste síntoma va acompañado de otros como pérdida de apetito, pérdida de peso, vómitos o fiebre.

No olvides tirar de forma segura los desechos de tu perro: si lo hace en un tapete ecológico o en un tapete desechable en casa, puedes tirar el popó de forma segura en el sanitario de tu casa… si lo hace durante el paseo, recuerda llevar contigo las bolsas ecológicas y descartarlas con Eco Poop.

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